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miércoles, 7 de octubre de 2015

Guía para la menopáusica ansiosa – El Vacío Existencial





El vacío existencial es el origen y también el resultado de la angustia existencial. Antes que todo hablaré de la angustia. Porque hay angustias y hay angustias. Pero como la existencial no hay. Es el prototipo de la angustia. La forma en el mundo de las Ideas de Platón. Se hace llamar existencial para confundir, para que creamos que existe en el mundo tangible. Pero no, está solo en el entendimiento metafísico. A veces es como un miembro fantasma. Uno cree que se la extirpó con éxito pero la sigue sintiendo como si todavía estuviera, igual de tangible, como siempre. 



Si tuviera que definirla (cosa que por suerte no tengo que hacer) lo haría por el opuesto. Digamos, una angustia que por definición sería la opuesta a la existencial sería la topológica. Por ejemplo, aquella que se apodera de una cuando una está manejando tranquilamente por la ruta de noche y el tipo de adelante tira una colilla de cigarrillo encendida por la ventanilla. Ahí aparece la angustia topológica. Es un tipo de angustia que presenta dos características en: la primera contiene un aspecto consiente, la duda, y también un aspecto inconsciente, la seguridad. La duda deviene en preguntas clave como "¿Qué hago? ¿Paro? ¿Me rajo para la banquina? ¿Acelero? ¿Lo puteo?" La seguridad, que es la generadora principal de la angustia topológica, comprende seguridades como "ahora piso la colilla y exploto" (los gases de la nafta, claro). La segunda característica, que aparece luego de la primera y todavía en el marco consiente, es la decisión. Ésta suele tener una parte librada al azar, que es la decisión misma, y una parte calculada que se conecta de forma directa a la decisión tomada. Supongamos que la decisión sea "desacelerar". Pensamientos como "si desacelero las probabilidades de que la brisa vaya corriendo la colilla encendida hacia la derecha, por ende hasta que yo le pase por encima es seguro que ya no está en mi camino, es decir, no le paso por encima, o sea, no exploto", son exponentes de ésta característica.



Así como en la angustia topológica es posible reconocer una topología típica, en la angustia existencial no es posible reconocer absolutamente nada. Es algo que simplemente está ahí, morfo. Potente. Es la mismísima Idea. La Idea de la angustia, la cual se puede objetivizar como angustia topológica. Es cierto que la angustia existencial no es exclusiva de la mediana edad ni de la mujer, pero en la mujer menopáusica se puede agudizar. Especialmente en la menopáusica ansiosa.



Una vez entendida la angustia, me referiré al vacío existencial (vacío que no es tal, ya que está lleno de angustia). La mujer menopáusica tiene ese "super-entendimiento" del cual hablé aquí. Ese rasgo es capaz de producir gran cantidad de preguntas, por ejemplo "¿Por qué mi hija de 17 años no está conectada a whatsapp? ¿Todavía dos rayitas grises? ¿Por qué una sola rayita gris, se le rompió el celular? ¿Por qué no me contesta ahora, si siempre lo hace? ¿A esta hora no me atiende mi otra hija de 14 años? No tengo noticias ¿Habrá llegado bien? ¿Dos rayitas verdes y aún no me contesta? Preguntas que generan más preguntas, como ¿La habrán raptado? ¿Estará perdida y le habrán robado el celular? ¿Se habrá quedado dormida en el tren y en lugar de bajarse en Tel Aviv llegó hasta Naharía? ¿Ya no habrá más trenes por hoy y tendrá que quedarse a dormir en un banco en el andén en Naharía y sin poder comunicarse? ¿Estará desmayada sola y sin ayuda? ¡¿Le pasó lo peor?!". A todas estas preguntas hay sólo una única y posible respuesta: sí. 



Claro, es el vacío existencial elevado a la décima potencia. Lleno de angustia multiplicado por diez. La menopáusica ansiosa desea la idea del whatsapp, quiere el whatsapp ideal, no su sombra percibida en el mundo de las percepciones humanas. Es decir, aquel que al mandar por su medio un mensaje, éste es respondido instantáneamente. Si no, ¿para qué está el whatsapp? Y así surgen nuevas y variadas preguntas.



El vacío existencial se puede llenar también con sueños, fiestas familiares, comidas con amigos, olor a lluvia, ronroneo de tu gato, risas del menor, la del medio y la mayor, caminata con tu marido, o con tu amiga o amigo…Pero para eso la menopáusica debe de hacer una pausa. Una pausa en el "super-entendimiento mode". ¿Cómo? ¿dónde está el botón de "pause"?



Y…eso da para otro post.




1 comentario:

  1. Ja ja ja jaaaaa, me he matado de risa imaginando la escena de la colilla del cigarrillo!!
    Por suerte no sufro de angustia existencial (y me doy cuenta de que la cosa podría ser peor aún)
    Espero el próximo post!!!
    Beso

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