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viernes, 6 de noviembre de 2015

Ese momento en el cual no sabemos dónde hemos dejado los anteojos - La menopáusica ansiosa


A mí no me pasa. Yo no pierdo mis gafas. Ese momento en el cual no sabemos dónde hemos dejado los anteojos marcaría para mí el principio del fin. Por lo tanto, mis anteojos reciben casi tanta atención y cuidado como recibiría un cuarto hijo.¿Pero qué hice con los anteojos? Vendría a ser una de las preguntas retóricas más usuales, rutinarias y enervantes de la época menopáusica de carácter ansioso.


Que a mí no me suceda no quiere decir que no le suceda a mi marido. Él no es una mujer menopáusica o ansiosa pero ciertamente está muy cerca, ya que es el cónyuge de una. Por lo tanto, ese momento no lo saltea. El momento donde una escucha a su marido murmurar por la casa "Tomamos café... pero qué tiene que ver el café... el libro estaba aquí...eso no quiere decir que los moví... deberían estar en el escritorio de la computadora... voy al coche un momento... No están..." Y así sucesivamente, es un momento crucial, un momento tranquilizador, ya que le sucede a él, no a mí. Luego viene el momento en el que una dice en tono de "te lo dije", "Aquí están... debajo de la gata." Por supuesto. Hace una hora que lo he dicho, "probablemente están debajo de la gata que duerme en la mesa, porque es el único lugar donde no los buscaste".


Ese es un momento relajante, ya que significa que la capacidad de pensar lógicamente (o sea, el sentido común) no la he perdido todavía. Es un botón de pausa en la ansiedad existencial. La angustia se llena de golosinas. Soy apta, no anciana.


Después del evento catártico comencé a leer tranquilamente un artículo acerca de los estudiantes de edad avanzada en la universidad, o sea, sobre los estudiantes de edad madura, o sea yo. Todo bien. El artículo va bien. ¿Pero…qué? El estudiante de edad mayor es definido como ¿en sus veinte? Esto ya no va nada bien. Aunque no pierdo mis anteojos y todavía pienso con sentido común ¿me volví una anciana en un santiamén? ¿Y qué significa que mi marido sí pierda sus gafas?


Tengo que trabajar mi "yo" interior, me digo a mí misma mientras voy para espejo del baño a mirar los signos de envejecimiento de alrededor de los ojos. Pero yo amo mis signos de envejecimiento de alrededor de mis ojos. Mucho. Marcan sonrisas y risas. Sin darme cuenta incluso le sonrío al espejo para ver las arruguitas. Un nuevo botón de pausa.



No se puede vivir en angustia constante. Pero encontrar las pausas no siempre es fácil. A veces hay que trabajar y hacer un esfuerzo para encontrar una pausa eficaz. Y para colmo con este nuevo problema de que las carnes procesadas ​​causan cáncer… sin salchichas, fiambres y hamburguesas todo se vuelve mucho más difícil. Y ni hablar de la intolerancia a la lactosa que me descubrieron recién ahora ¿Así que también sin cornflakes? Voy a conversar con mi "yo" interior, después de todo no hay mal que por bien no venga.



*Mujer: ¿cuáles son tus "pausas" más eficaces? ¿Me mandarías un post especial escrito por vos, un post invitado? 

martes, 20 de octubre de 2015

Calle







Los niños ya no juegan en la calle. Incluso antes de la "ola de terror" actual (no, no "Intifada", sino "ola de terror", ya que "intifada" es para otros gobiernos) no había casi nunca ningún chico jugando en la calle. La calle se convirtió en un espacio sospechoso, donde el peligro acecha el alma de un niño. Los niños de interiores se quedan adentro. Porque aún cuando están afuera están adentro. Hacia adentro.



Durante un paseo en un nuevo barrio en la ciudad, de casas de familia, mi hijo de 10 años nos pregunta: "¿Por qué no hay ningún chico en la calle, en bicicleta o algo así?" Respondimos: "Cierto, no hay ¿Qué cosa, no?", y entre el brillante césped sintético de plástico por debajo y el cielo color naranja por las luces de la calle por encima, estaba yo. Mientras examinaba si el césped sintético también tiene hormigas pensé en mi aventurera Barbie de los 10 años, que supo sobrevivir durante horas en la selva de malezas del árbol de la calle, en la acera de mi casa.



Pensé en una patente, espejitos laterales para peatón, como los coches. Pensé en una solución al riesgo de bicicletas eléctricas, no de terroristas. Ahora la calle se aleja y aleja a todos. El jardinero árabe que la calle acercó hasta el jardín de mi casa, hasta mí, que asintió a no podar los arbustos callejeros así yo veo las flores que entran en cascada desde afuera, se aleja. Y yo me alejo. La calle lo ahoga y también me ahoga a mí. La poca calle que aún queda se pliega, se marchita y se vuelve traicionera. Y yo quiero la calle de regreso, la de Plaza Sésamo, o incluso La Calle de las Almas Puras*.






*"La Calle de las Almas Puras" es una canción de Shimon Sapir y Natan Cohen 

La marcha


Canción de cuna
para el niño ágil
para el niño bravo
para el niño vil.

En un mundo débil
mezquino
y oblicuo,
para el niño pobre
en cuna de roca
una cerradura
para cerrar todo
nunca para abrir.

Canción de cuna
sin pena ni gloria
marchando la marcha
del niño inclemente
en la fétida calle
sin nombre
y sin fin.

Por Jessica Tabarovsky

20/10/2015

miércoles, 7 de octubre de 2015

Guía para la menopáusica ansiosa – El Vacío Existencial





El vacío existencial es el origen y también el resultado de la angustia existencial. Antes que todo hablaré de la angustia. Porque hay angustias y hay angustias. Pero como la existencial no hay. Es el prototipo de la angustia. La forma en el mundo de las Ideas de Platón. Se hace llamar existencial para confundir, para que creamos que existe en el mundo tangible. Pero no, está solo en el entendimiento metafísico. A veces es como un miembro fantasma. Uno cree que se la extirpó con éxito pero la sigue sintiendo como si todavía estuviera, igual de tangible, como siempre. 



Si tuviera que definirla (cosa que por suerte no tengo que hacer) lo haría por el opuesto. Digamos, una angustia que por definición sería la opuesta a la existencial sería la topológica. Por ejemplo, aquella que se apodera de una cuando una está manejando tranquilamente por la ruta de noche y el tipo de adelante tira una colilla de cigarrillo encendida por la ventanilla. Ahí aparece la angustia topológica. Es un tipo de angustia que presenta dos características en: la primera contiene un aspecto consiente, la duda, y también un aspecto inconsciente, la seguridad. La duda deviene en preguntas clave como "¿Qué hago? ¿Paro? ¿Me rajo para la banquina? ¿Acelero? ¿Lo puteo?" La seguridad, que es la generadora principal de la angustia topológica, comprende seguridades como "ahora piso la colilla y exploto" (los gases de la nafta, claro). La segunda característica, que aparece luego de la primera y todavía en el marco consiente, es la decisión. Ésta suele tener una parte librada al azar, que es la decisión misma, y una parte calculada que se conecta de forma directa a la decisión tomada. Supongamos que la decisión sea "desacelerar". Pensamientos como "si desacelero las probabilidades de que la brisa vaya corriendo la colilla encendida hacia la derecha, por ende hasta que yo le pase por encima es seguro que ya no está en mi camino, es decir, no le paso por encima, o sea, no exploto", son exponentes de ésta característica.



Así como en la angustia topológica es posible reconocer una topología típica, en la angustia existencial no es posible reconocer absolutamente nada. Es algo que simplemente está ahí, morfo. Potente. Es la mismísima Idea. La Idea de la angustia, la cual se puede objetivizar como angustia topológica. Es cierto que la angustia existencial no es exclusiva de la mediana edad ni de la mujer, pero en la mujer menopáusica se puede agudizar. Especialmente en la menopáusica ansiosa.



Una vez entendida la angustia, me referiré al vacío existencial (vacío que no es tal, ya que está lleno de angustia). La mujer menopáusica tiene ese "super-entendimiento" del cual hablé aquí. Ese rasgo es capaz de producir gran cantidad de preguntas, por ejemplo "¿Por qué mi hija de 17 años no está conectada a whatsapp? ¿Todavía dos rayitas grises? ¿Por qué una sola rayita gris, se le rompió el celular? ¿Por qué no me contesta ahora, si siempre lo hace? ¿A esta hora no me atiende mi otra hija de 14 años? No tengo noticias ¿Habrá llegado bien? ¿Dos rayitas verdes y aún no me contesta? Preguntas que generan más preguntas, como ¿La habrán raptado? ¿Estará perdida y le habrán robado el celular? ¿Se habrá quedado dormida en el tren y en lugar de bajarse en Tel Aviv llegó hasta Naharía? ¿Ya no habrá más trenes por hoy y tendrá que quedarse a dormir en un banco en el andén en Naharía y sin poder comunicarse? ¿Estará desmayada sola y sin ayuda? ¡¿Le pasó lo peor?!". A todas estas preguntas hay sólo una única y posible respuesta: sí. 



Claro, es el vacío existencial elevado a la décima potencia. Lleno de angustia multiplicado por diez. La menopáusica ansiosa desea la idea del whatsapp, quiere el whatsapp ideal, no su sombra percibida en el mundo de las percepciones humanas. Es decir, aquel que al mandar por su medio un mensaje, éste es respondido instantáneamente. Si no, ¿para qué está el whatsapp? Y así surgen nuevas y variadas preguntas.



El vacío existencial se puede llenar también con sueños, fiestas familiares, comidas con amigos, olor a lluvia, ronroneo de tu gato, risas del menor, la del medio y la mayor, caminata con tu marido, o con tu amiga o amigo…Pero para eso la menopáusica debe de hacer una pausa. Una pausa en el "super-entendimiento mode". ¿Cómo? ¿dónde está el botón de "pause"?



Y…eso da para otro post.




martes, 6 de octubre de 2015

Guía para la menopáusica ansiosa










¿Qué va a pasar con mi trabajo? ¿Qué pasará con mi hombro? ¿Es qué el pasto sintético se va a apoderar de las plazas antes de que yo tenga mis nietos? Hasta hace poco no me preguntaba ese tipo de preguntas. Parece que es una cuestión de edad. Una cruza la barrera de los 45 y en cualquier momento comienza a tener miedo de cosas a las que antes nunca les tenía miedo. No sólo que antes no les tenía miedo, sino que ni siquiera existían en la conciencia. Cosas como las termitas, las enfermedades (las terminales, claro), el miedo a perder el trabajo, a la invasión alienígena, a que algo malo suceda y que sea irreversible. La sensación es que a esta edad todo es ya irreversible.




Principalmente me pregunto qué va a pasar con el trabajo de mi marido. Mi marido tiene un trabajo de inmigrante. Así es. Él es actor y director de profesión. Cuenta con premios y con una amplia experiencia, pero también con un acento argentino muy amplio que no va bien a los escenarios medio-orientales. Y sin conexiones en éste país. Así son las cosas. Y siendo así, cuenta con un trabajo de inmigrante. Es lector. De agua. Se ocupa de la lectura de los medidores de agua en una empresa que presta servicios municipales a la corporación del Agua local. En otras palabras, es empleado de una empresa en la cadena de privatización. Pero, no es por eso que me pregunto qué pasará con su trabajo, sino porque pronto los medidores de agua serán electrónicos. Los medidores enviarán los datos directamente a un satélite y al GPS y la compañía los recibirá sin intervención humana. Tipo Waze, pero sin embotellamientos. Bueno, quizás no haya mucho de qué preocuparse y podría pasar a ser FreeLancer, ¿no? Sólo se trata de colocarse en alguna parte del universo de profesionales de profesiones libres.




La solución de ser FreeLancer es tentadora por un lado, y por otro ser un profesional independiente te deja vulnerable y desprotegido. Lo digo por experiencia, toda mi vida fui FreeLancer, excepto estos últimos años. El FreeLancer, por un lado, tiene la querida y deseada libertad, pero por el otro tiene un castigo (prescrito por ley) por ser profesional independiente (falta de derechos sociales como jubilación, días de enfermedad y etc…). En realidad, creo que lo que estoy preguntando es si no hemos llegado a un callejón sin salida. Y si es así, entonces, ¿qué hacemos?




La guía para la menopáusica ansiosa no se ha escrito aún, así que no tengo ninguna guía que me oriente. Me canso de los libros de autoayuda y de desarrollo personal. Además, en general, estos libros están diseñados para el ciudadano joven y productivo y no para la mujer ansiosa de mediana edad.




La menopausia tiene ventajas y desventajas. Una de las ventajas más sobresalientes es que de repente lo que otros piensen -por ejemplo de tu look, de tus declaraciones o de cómo y lo que haces- te toca menos. Básicamente, es irrelevante. Hay algo de autoconfianza adicional que antes no existía. Menos culpa. Otra ventaja es la posibilidad de hacer preguntas que antes ni se te imaginaban. Así la vida es más interesante. En realidad eso es una ventaja y también una desventaja. Un "super-entendimiento" lo llamo yo. Es entender mucho, a veces entender de más, demasiado. Comprender situaciones, personas, procesos. Por un lado es genial, pero por el otro es estresante, deprimente y puede arruinar el disfrute en general. Y el estrés puede llegar a ser un estrés crónico, como ya he dicho antes, a esta edad todo ya es irreversible.




Y yo, yo que sólo quiero ser chica, que nunca me tomé a mí misma tan en serio, que quiero ser foolish, imprudente, y reír de cosas tontas, de pronto me encuentro en un mundo donde se me exige mostrar mi importancia personal, demostrar lo importante que soy. ¿Qué importante ni ocho cuartos?




Volviendo a la guía para la menopáusica ansiosa, es el momento de escribirla. Mucho se ha dicho acerca de la menopausia, la mayor parte por médicos. Pero dado que la menopausia no es una enfermedad, sino sólo una edad, creo que voy a romper la conspiración de silencio que hay entre las mujeres menopáusicas y levantar el guante. Dejaré a los médicos con la medicina y veré lo qué ésta chica tiene para decir. Al menos ésta es una época en la que las mujeres vivimos lo suficiente como para experimentar la menopausia.


Y contarlo.



(to be continued)








sábado, 3 de octubre de 2015

Mi Bar Refaeli

¿

Mi



¿Qué no se ha dicho ya a favor o en contra? Bar Refaeli es el catalizador de los pros y los contras. La manzana prohibida y la manzana con miel. Cada uno de nosotros tiene su propia Bar Refaeli. Imaginemos que un grupo de gente se pone de acuerdo en algo, no importa en qué, siempre se puede lanzar a la Bar Refaeli personal a la conversación y volver a encender el debate, cambiar el tema. Es el comodín, la importancia de la importancia, la vida o la muerte. La física cuántica de los vestidos de novia. 

No sólo que cada persona tiene su propia Bar Refaeli, sino también que la tenemos colectivamente. La identidad colectiva Refaeliana se refleja en los carteles. Y el cielo no es el límite. Los enormes carteles con su cara gigante ocultan al niño lastimado, a la mujer golpeada, a la chica violada, a la  sobreviviente del Holocausto cuyo apartamento se desintegra en la pobreza. El país Bar-Refaeliano no se pierde una. Es exacto. Se puede escribir una ecuación matemática. Bar Refaeli es como una partícula subatómica, es onda y es también masa. Puede estar en cualquier lugar en cualquier momento, y también en dos lugares al mismo tiempo. No hay vacío. Incluso aquellos que no se preocupan por la partícula subatómica están ocupados de no ocuparse de ella. Como fue dicho por Adorno y Horkheimer, la única salida es la adaptación.


viernes, 5 de diciembre de 2014

El hábito del pavo



¿Te pasó que de repente parece como que vos mismo te pones en el pie? ¿Qué querés algo, pero parece que "boicoteas" tus posibilidades de conseguirlo?

Emma, por ejemplo, ha sido invitada a hablar en una conferencia. Es una oportunidad está esperando desde hace mucho tiempo. ¿Por qué entonces en ese momento, la noche antes de la conferencia, ha asumido la responsabilidad de cuidar a los niños de su amiga hasta altas horas de la noche? ¿No podía decir "no"? ¿No es asertiva lo suficiente, o hay alguna otra cosa que aquí juega un rol?

“Self-Handicapping”, concepto de la psicología social, es una acción autodestructiva o un accionar hacia el auto-fracaso. Este un comportamiento que daña nuestras posibilidades de éxito. Un efecto donde la persona se crea a sí misma una barrera. ¿Por Qué?¿Por qué este comportamiento contraproducente vale la pena?

Tomemos como ejemplo el pavo real: Todos hemos visto la belleza de la magnífica cola abierta del pavo real. Examinemos los efectos secundarios de tal cola: es pesada, es incómoda, puede ser un obstáculo, en particular para la supervivencia. Sin embargo, en ella se esconde un mensaje para el medio ambiente, una señal, especialmente para las hembras: "Aún con semejante cola que me he creado, señora,  sobrevivo. Llevo mi gran cola pesada, mira, eso significa que realmente soy fuerte y hermoso!!!" En los seres humanos se puede ver este fenómeno de la siguiente manera: la noche antes del examen (o de una conferencia importante en la cual estoy invitada a hablar) no obtengo suficiente sueño.  Situación que la misma persona se ha creado a sí misma.

Volvamos al por qué de este comportamiento: hay en él un doble beneficio, un auto-refuerzo, tanto si la persona  falla como si tiene éxito. Por un lado, cuido de mí mismo, porque incluso cuando fallo , mi Yo no sale tan mal parado ya que tengo una buena excusa. Me es más fácil explicarme a mí mismo por qué he fallado en caso de fracaso. Por otro lado, si lo consigo, seré un tigre! Tuve éxito aun habiendo tenido que sortear más dificultades que las necesarias. Un león!

Otro beneficio que ofrece este método es que es seguro, nos mantiene en un lugar de control. Un lugar donde yo edifico ciertas condiciones que me conozco de antemano, incluso si son gravosas y amenazan con hacerme tropezar. Las personas que entran en este hábito se encuentran en su zona de comodidad cuando crean condiciones contraproducentes. Entonces, ¿qué se puede hacer, más allá de tomar conciencia del estilo personal de acción? En primer lugar, no hay que subestimar el poder de la toma de conciencia, como en todo proceso de cambio, el primer paso es la obtención de la conciencia de la existencia del "problema". Ahora hay que tratar de cambiar el hábito, si es que estás interesado en hacerlo.

Pero no sólo sucede que nos manipulamos a nosotros mismos para elevar la autoestima, sino que también queremos saber la verdad. De acuerdo con la teoría de la auto-verificación de Swann, presentada en los '90, aspiramos a la estabilidad y a producir creencias precisas acerca de nosotros mismos. Un conocimiento preciso que nos otorga sensación de estabilidad y de consistencia en el mundo.  Nos esforzamos en realizar una evaluación realista de nuestra capacidad. Eso nos ayuda a familiarizarnos más con nosotros mismos,  nos hace “saber” qué se puede esperar de nosotros -a nosotros y a los demás-. Para ello, recogemos información de dos maneras:

1) Enfoque en la información relevante. Es decir, en aquella que coincide con nuestra auto-percepción.
2) Entorno confirmador. Señales de identidad.

El principio de foco en información relevante significa que tenemos la tendencia a centrarnos en la información que es compatible con nuestra auto-percepción, incluso si esta es la más halagadora. Es decir, prestamos mayor atención a lo que es compatible con nuestra auto-percepción. Por ejemplo, las personas con baja autoestima recuerdan más la retroalimentación negativa que reciben del medio ambiente porque se ajusta a su auto-percepción. Por otra parte, prefieren interactuar con personas que expresan un feedback negativo.

El principio del entorno confirmador dice que a través de nuestra conducta creamos un entorno social validador usando señales de confirmación de identidad (ropa, corte de pelo, expresiones faciales, joyería, sala de estar... branding!) Comunicamos a los demás aspectos importantes de nuestra identidad, señalando de esta forma "lo que somos y cómo hay que entendernos e interpretarnos correctamente." Las personas tienden a conectarse con sus pares, los grupos se forman bajo un común denominador, aunque a veces se trate de emociones negativas. Este proceso resulta en confirmación y fortalecimiento de nuestras percepciones acerca de nosotros mismos.

De acuerdo con Swann, en el proceso de desarrollo y mejora del auto-conocimiento, existe una contradicción entre la necesidad de auto-alabanza y la necesidad de evaluación precisa de nuestras capacidades. La necesidad de “autobombo” es una respuesta emocional, rápida y automática a la retroalimentación positiva o negativa. Respuesta que crea sentimientos que se adecúan. La necesidad de una precisa evaluación es un proceso cognitivo, un juicio, un examen de la validez de la retroalimentación y sus verdades para darnos una evaluación adecuada de nuestra capacidad. Este recurso requiere atención y tiempo, así que se realiza sólo cuando hay suficiente tiempo para hacerlo.

Swann hizo un interesante experimento en el que reunió a estudiantes con autoestima positiva y negativa y les dio retroalimentación positiva y negativa. Aquellos con auto- percepción negativa vieron la retroalimentación negativa exacta y verdadera. Los de auto- percepción positiva vieron como tal a la retroalimentación positiva. Todo el mundo se sintió mejor con la respuesta positiva que con la negativa.

Así que…qué es lo que realmente queremos?  Una evaluación precisa o la confirmación de nuestra auto-percepción? Pregunta que queda sin una contestación unánime.


Una vez leí una declaración que afirmaba que nosotros mismos "educamos a nuestro entorno cómo tratarnos." Creo que hay algo de verdad en este juicio. El entorno puede ser un espejo o una fuente de conocimiento. Yo siempre elijo el “también” y no el “o”, por lo que para mí el entorno también puede ser una fuente de conocimiento tanto como un espejo.
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